Espectáculo

DANZA BUTOH - MÚSICA - TANGO ARGENTINO - MULTIMEDIA    

            

Buenos Aires - Tokio - San Francisco - París 

Pensábamos que en el tango estaba todo dicho...

Pero nos equivocamos
TANGO BUTOH una nueva manera de ver y sentir el tango!

Dirección y puesta
Gustavo CollinI

Música de                  Astor Piazzola  Daniel Vinelli

Dramaturgia de   Horacio Ferrer

 

 

Duración 80 min.

 

 

El Tango y sus mil caras

Pienso en Tango Butoh y en su creador Kazuo Ohno y acuden a mí las mil caras del Tango unidas a las caras que el Tango ha inspirado en otras artes, aquí y en el mundo presente y pasado.

Son caras que nos miran desde el bandoneón de Troilo y los charoles de Miguel Angel Zotto y también nos contemplan desde los tangos en prosa de González Tuñón y de Borges, los tangos pintados de Pastor y Severi, los tangos cariocas de Ernesto Nazareth, la opereta Tangönigin de Brammer y Grünwald, el tango varsoviano, los tangos de Albeniz y Stravinsky, los tangos de los jóvenes franceses de Orleans, Ravel, Chapuis y Trupin, los tangos de Castro, Giannneo, Camps, y Della Costa o los ya setentones tangos de oriente en Turquía y Japón.

La expresión japonesa Shibui, intraducible, podría significar la apariencia amarga de lo que es positivamente hermoso y le cabría, así, aludir al Tango mucho antes que "a media Luz" y los cantos reos de Rosita Quiroga pusieran a ocuparse casi familiarmente de Canaro, Gardel, Piazzolla o Goyeneche a gente de cinco generaciones del Japón del siglo XX, intérpretes emocionados de una partitura de sueños soñada por sus antípodas.

Me parece claro que es la naturaleza dramática y ritual del Tango, ese ir contando en secreto nuestra vida cuando lo tocamos, lo decimos o lo bailamos, la que propicia el encuentro del Tango y el Butoh propuesto por Gustavo Collini Sartor. Dice Gustavo de Ohno, su maestro: "El transformó mi relación con la muerte, las tinieblas, la oscuridad y su asociación con el sufrimiento". Parece que hablara del Tango, que también goza de la íntima belleza del dolor y del misterio, en una civilización de multitudes con su estética de los millones y su amor light y su Dios light, muy poco dispuesta a comprender que el Tango es la primera sonrisa de aquel que alcanzó la otra orilla de un mar de lagrimas.

Horacio Ferrer

PTE. De la Academia Nacional del Tango

 

Tango Butoh y mis raíces se estremecen

por Gustavo Collini Sartor

Camino por las calles de Tokio, al reencuentro con el maestro de la Danza Butoh, Kazuo Ohno.

Nace un sueño. Desde el Oriente vienen a mi, voces de otras voces, que no logro aferrar.

Se confunden, el retumbar de los Taikos de las antiguas fortalezas medievales, con el llanto del aire y del alma encerrado en una cajita porteña de cartón.

Las palabras vibran en mi cuerpo que danza rituales cotidianos desde lo profundo del espíritu del teatro "Noh", surge un fantasma que me persigue e inquieta. Y este fantasma convoca a otros fantasmas, montados en el lomo indomable de un bandoneón que no calla.

Tango, que parece morir en el hombre nuevo que ya no escucha. Tango, aparentemente débil frente a lo incierto de las pasiones. Tango, mudo ante la muerte en las catedrales. Buda y Cristo lloran.

Tango, que como el Icaro del alma, se precipita derritiendo sus esperanzas en un mañana.

 

 

 

Escenas

Libertango

Flamenco

Andrógino

Nostalgia

Malevo

Deseo

Soledad

Tempestad

Pasión

 

Intérpretes

Actor- Bailarín

Gustavo Collini

Dirección

Susana Torres Molina

 

 

Música

Piazzola - Pugliese - Mores - Binelli

Damian Rodriguez (Argentina)

 

Producción Ejecutiva

Arte Producciones

 

Fotografía

Paolo Bottos (Italia)

Eduardo Grossman (Argentina)

 

Diseño de Iluminación

Susana Torres Molina y Gustavo Collini

 

Vestuario

Simonetta Marttelli (Italia)

Alicia Añino Gandolfi (Argentina)

Noemi Zamora (Argentina)

 

 

 

Críticas

De la Danza Butoh al Tango con inspiración

 

La primera sensación que se experimenta ante el espectáculo Tango Butoh, es sorpresa.

Luego todo se transforma en abierto goce estético, producto de una fusión de sonido e imágenes con potente contenido poético.

Quien compuso este extraño mosaico en el que se conjugan
Tango y Butoh es Gustavo Collini. Desde 1986 este bailarín y actor viajó por Japón -y Austria, Alemania, Francia, e Italia - con un especial propósito: acercarse al padre de la danza Butoh, Kazuo Ohno, para absorber in situ sus enseñanzas y desarrollarlas con conocimiento de causa.

Así fue que
Collini, emergido del teatro, encontró en esta vía de danza su verdadero camino para expresarse. La tesis elaborada en este espectáculo por el artista propone la unión de elementos comunes de dos culturas alejadas. De esta manera la filosofía de Oriente plantea introspecciones que se enlazan con el pensamiento occidental en la formulación conjunta que explora el mundo de los sentimientos y bucea, alternativamente, tanto en las pasiones terrenas como en las instancias metafísicas.

El impacto emocional deviene de imágenes cargadas de patetismo, diseñadas con rara calidad visual. Maquillaje, vestuario y luces revelan universos ganados por el misterio, mientras que el movimiento impuesto por el
Butoh permite apreciar en toda su dimensión la expresividad muscular de los cuerpos en una muestra detallada y lenta del gesto. Collini, conmocionado por sus raíces, cuanto por su inmersión en las constantes de un arte milenario que encuentra en Kazuo Ohno a su más fiel animador ha armado esta caja de sorpresas que es Tango Butoh
.
El artista deja escapar de ella desde la nostalgia hasta el terror, volviéndola junto a los intérpretes un tapiz reflexivo sobre la condición del ser.

 

 

 

 

Marcelle Michel
Los trabajos de Gustavo Collini Sartor pertenecen al género Butoh, o Danza de las tinieblas, que anula la plasticidad naturalista del cuerpo occidental con una energía intensa y continua, siempre al límite de la inmovilidad.
La obscenidad trágica de los gestos pesa en el espectador, llevándolo a una dimensión nocturna, atemporal, mientras que el escenario vive cargado de significados mortales, apocalípticos, expresión de una profundidad emotiva e intelectual que emerge de la contaminación entre Oriente y Occidente.
Primero la caída, el nacimiento, la salida del vientre materno, el grito lacerante que anuncia al llegar al mundo, luego el pasaje a través de distintos estados afectivos: la angustia, la soledad, la exaltación, la maldad.
Esto se realiza en una danza tensa y paroxística, donde el cuerpo pintado de blanco (inocente y descarnado) se muestra a la mirada como una visión inquietante y densa, susceptible de mil metamorfosis."
"Le Monde"; 1993
 

 

Carlos Pacheco
Un arte que oscila entre la vida y la muerte Las imágenes espectaculares que Ohno concibió con su técnica
Butoh, resulta hoy un recuerdo imborrable.
La maga, 1992



Roberto Zoller
El
Butoh se afirma a mitad de los años ’60 como un fenómeno de ruptura y de innovación con respecto a las formas tradicionales del teatro japonés.
El teatro
y el Kabuky -.
Diario Alto Adige, 1991

 

Luis Mazas
Un argentino en Venecia!
Gustavo Collini Sartor, representa a la Argentina en la bienal internacional de arte en Venecia con la obra inspirada en Shakespeare "Amore - odio, vita e morte di Romeo e Gulietta" en el teatro municipal Carlos Goldoni.
Clarín, 1988

 

 

Para contratar el espectáculo

mundobutoh@yahoo.com.ar
 

 

 

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